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La Mona Lisa masculina de Da Vinci

La Historia del Arte atesora muchas curiosidades que son difíciles de descubrir, excepto que alguien nos ayude a observar y ver más allá de lo obvio. San Juan Bautista, pintado por Leonardo da Vinci, es una de las pinturas que pocos ven como la Mona Lisa masculina y así lo definen especialistas en arte.

San Juan Bautista es un óleo sobre tabla de 69x 57 cm, pintado por Leonardo da Vinci a inicios del siglo XVI y es exhibido en el Museo del Louvre, París, donde está La Gioconda, también conocida como Mona Lisa.

Mona Lisa hombreEs uno de los retratos más perfectos de Leonardo da Vinci y de todo el Renacimiento. Igual que la Gioconda, sus misteriosas sonrisas y miradas han dado lugar a múltiples teorías y no pocos expertos opinan que la imagen destila una pasión erótica del autor hacia su joven modelo, cuya identidad continua siendo debatida. El retrato es una verdadera lección del uso del sfumato, difuminando los contornos de la figura hasta vaporizarse con el fondo oscuro de la tabla. Su ejecución supera la fría perfección que buscaban los pintores renacentistas y apunta características de estilos posteriores como el Manierismo o, incluso, el Tenebrismo barroco de Caravaggio.

Esta pintura acompañó a Leonardo hasta su muerte en 1519, en su retiro de Clos Lucée, bajo la protección del rey de Francia Francisco I. El maestro florentino conservó tres retratos "perfectísimos", ejecutados de su propia mano, según un privilegiado testigo que pudo contemplarlos: la virgen y el niño en el regazo de Santa Ana, un retrato "de cierta dama florentina pintado del natural” que no necesita presentación y un San Juan Bautista “joven". Las tres pinturas terminaron en manos del monarca galo, no se sabe si legadas por el propio pintor o compradas. San Juan Bautista salió de Francia en el siglo XVII, intercambiada por un Retrato de Erasmo de Hans Hoblein y una Sagrada Familia de Tiziano. Afortunadamente para las colecciones francesas, la pintura fue vendida por Carlos I de Inglaterra a un banquero francés y terminó en las colecciones de Mazarino, primer ministro de Luis XIV. Actualmente, cuelga de las paredes del Museo del Louvre, en París, junto a sus otras dos "hermanas".

El Sfumato utilizado por el eximio pintor del renacimiento, crea un efecto de la luz y las sombras en la obra de Leonardo parecen el adelanto de una técnica que tardaría casi 100 años en cristalizar de la mano de Michelangelo Merisi, Caravaggio, el tenebrismo, San Juan Bautista es, tal vez por encima de la Gioconda, la obra en la que Da Vinci muestra mayor dominio del sfumato, la técnica que permite, a través de veladuras, cada vez más tenues, para degradar el color hasta convertirlo en una completa sombra. Leonardo elimina las líneas negras y esboza los contornos con trazos vagos e imprecisos que aumentan la sensación de lejanía y de profundidad de una obra que en realidad tiene un fondo completamente negro. Estos trazos degradados son muy visibles en la mitad derecha del rostro de Juan que parece fundirse con la oscuridad.

Con el índice de su mano derecha, el santo señala hacia el cielo, el lugar de donde procede la luz, un gesto que refuerza la idea de su papel profético. Este gesto era muy común en las obras de Leonardo da Vinci. Puede observarse en otras obras suyas como La Adoración o La última Cena. De hecho este gesto era muy común entre los artistas florentinos en esa época. Esto y que el protagonista fuera el santo patrón de Florencia ha llevado a algunos expertos a pensar que habría iniciado su obra en su última estancia en esta ciudad, en 1509-1510, antes de partir hacia Roma y, más adelante a Francia.

Muchos críticos del Arte han querido ver en la obra un doble mensaje de Leonardo, gran amante de los símbolos, los dobles sentidos y los mensajes ocultos. La luz que ilumina a Juan sería similar a la que entraría por la ventana de un calabozo. El solo estaría preso en espera de su muerte, decapitado, a manos de Herodes y Salomé. Sería un predecesor de Jesucristo no solo como profeta, sino también anunciando su pasión y muerte. Con una mano se señala a sí mismo y con la otra, al cielo mientras sonríe porque sabe que su pronta muerte lo hará ascender junto a Dios.

San Juan Bautista alcanza la sublimación de los más pequeños detalles, como los rizos del cabello. Leonardo da Vinci era un maestro en este tipo de peinado. El cabello de San Juan es suntuoso, sofisticado, con un punto etéreo. Para el catedrático de Oxford, Martin Kemp, una reconocida autoridad en Leonardo, los rizos de Leonardo tienen un "tipo de vórtice característico", ya que el genio florentino veía el rizo como un flujo de agua con "tendencia a girar contra la corriente".

Uno de los aspectos más sorprendentes del santo de Leonardo es que sus ojos no apuntan al mismo lugar. ¿Por qué representó el pintor a su personaje con una mirada estrábica? La respuesta sería otra vez teológica y doctrinaria: con un ojo mira directamente al espectador y el otro lo dirige a la cruz. En 2018, un neurocientífico británico lanzó la teoría de que el propio Da Vinci pudo ser estrábico tras analizar varios retratos y autorretratos del pintor. Esto habría influido en la genial percepción del espacio en sus obras. Otra de las muchas teorías sobre el genio florentino imposibles de verificar con rotundidad.

Leonardo retrató un personaje profundamente andrógino, si no fuera por el título de la obra no sabríamos si se trata de un hombre o una mujer. No existe la certeza de que el rostro de San Juan fuera el de una persona real, pero la gran mayoría de estudiosos se inclinan porque el modelo fue uno de sus discípulos, Salai, nacido en 1480 y 28 años más joven que Leonardo. Salai acompañó a su maestro desde los 18 años hasta la muerte del artista.

Mucho ha dado que hablar la orientación sexual de Leonardo da Vinci y su debilidad por los jóvenes efebos. Muchos dan por sentado que Slalai (apodo que significa pequeño diablillo y que le puso Leonardo) y el artista fueron amantes hasta la muerte del segundo. Leonardo nunca hizo referencia a sus supuestas pasiones homoeróticas, pero estas parecen evidentes. El Ángel Encarnado, un dibujo entre sus miles de papeles así parece confirmarlo. Su protagonista se parece poderosamente a San Juan, y su cuerpo es también ambiguamente hermafrodita, muy delgado, con un sugerente pecho algo femenino y un pene visiblemente erecto.


www.info-almagro.com.ar - 6384 caracteres – Lunes 24/08/26 - Fuente consultada: National Geographic